Chicama Boutique Hotel

Chicama es un lugar muy especial para mí. Voy desde adolescente y siempre ha sido sinónimo de aventura, libertad y naturaleza en su máximo esplendor.
Su paisaje lunar, la perfección de sus olas y la extraordinaria distancia que recorren hacen de este rincón de la costa norte del Perú un lugar único en el mundo. Un escenario así merece un espacio que permita vivir la experiencia en todo su potencial.
Por eso, siempre he considerado al Chicama Boutique Hotel uno de los hoteles mejor concebidos que conozco. Una verdadera joya que logra elevar la experiencia de estar en Chicama a un nivel de clase mundial, en todos los sentidos.
Esta colaboración tenía, entonces, un significado especial para mí. Los proyectos que combinan naturaleza, aventura, fotografía y buen gusto son, sin duda, mis favoritos.
En realidad, difícilmente los siento como trabajo. Son oportunidades para vivir mi pasión por la fotografía al aire libre mientras disfruto de todo lo que hace extraordinario a este lugar: desde el primer café de la mañana contemplando el océano, el vacilón de correr unas olas de calidad, hasta un jacuzzi al atardecer frente al Pacífico y una gastronomía que está a la altura de toda la experiencia.
Al final, se trata de eso: de disfrutar lo que uno hace, en lugares que inspiran, y tener el privilegio de contarlo a través de imágenes.











































